Cada vez que comparto fotos de parejas desnudas, casi inevitablemente aparece la misma pregunta: “¿y en qué momento intercambian?” Como si la desnudez solo pudiera existir dentro de una lógica sexual. Esa reacción dice mucho más de nuestra cultura que de las personas en la foto. Hemos aprendido a mirar el cuerpo desnudo desde la sospecha, desde la fantasía automática, porque vivimos en una sociedad que ha construido gran parte de su lenguaje, sus chistes y hasta su música alrededor de la hipersexualización.
Pero la normalización del desnudo no empieza en la acción: empieza en la mente. Desaprender implica cuestionar lo que siempre nos dijeron que significaba un cuerpo sin ropa. En esta sesión coincidimos varias personas, entre ellas la pareja de Héctor (Mon) y Raúl, y sí, fotografiar en grupo siempre es más divertido. Sin embargo, también sé que para algunos espectadores esa simple convivencia despierta suposiciones inmediatas.
¿Cómo se desaprende algo tan arraigado? Afrontándolo. Nombrándolo. Recordando que la cultura swinger no es la única forma de entender la desnudez compartida. Como escribió Kate Millett en Sexual Politics, lo sexual también es político: está atravesado por las ideas que heredamos y por las que decidimos transformar. Tal vez el primer paso sea simplemente mirar un cuerpo desnudo… sin asumir que todo gira alrededor del sexo. 🌿