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Día al desnudo en Chapultepec

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Día al desnudo en Chapultepec
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Chapultepec,  lugar mágico desde tiempos prehispánicos donde este bosque fue refugio, centro ceremonial y descanso de gobernantes mexicas. Su nombre viene del náhuatl: cerro del chapulín. En su sombra  aún se siente esa memoria antigua sacándote del ruido de la ciudad. Crac, crac… las hojas secas bajo los pies. El olor húmedo de la tierra. El viento moviendo los árboles como si el bosque siguiera hablando en otro idioma.

Estar al natural aquí se siente como cambiar de dimensión. El sol pegando directo en la piel, el pasto fresco debajo de los pies, la sensación de dejar atrás la velocidad absurda con la que vivimos. 

Llegamos haciendo ruido, claro. Risas, consignas, uno que otro “¡aaah!” soltando el equipaje y aterrizando en el pasto. Descansamos por unos minutos antes de la clase de yoga. Preparé una práctica inspirada en Garuda, la postura del águila, porque equilibrarse nunca ha sido verse impecable; más bien es aprender a sostener luces, sombras, cansancio y fuerza sin pelearse con ninguna parte de uno mismo.

La clase empezó observando el cuerpo con honestidad. Cómo se mueven los brazos, cuánto espacio tienen los hombros, qué tanto el pecho está dispuesto a abrirse. Troniditos por aquí, tensión guardada por allá. Respirar, mover, aflojar. Y entonces sucede algo curioso: el bosque deja de sentirse como escenario y empieza a sentirse como compañía. Inhalo y exhalo… el aire pasando entre la piel y los árboles, la respiración colectiva, los pájaros atravesando el silencio. Compartir eso en comunidad nudista tuvo algo de juego, algo de ceremonia y algo muy parecido a regresar, aunque sea por un momento, a una versión más simple de nosotros mismos.

Fabiola Silva PATREON 56 favs
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POSTEDJun 3, 2026
ARCHIVEDJun 3, 2026