Para el Día Internacional de la Jardinería al Desnudo, nos reunimos con Ulises Jiménez y Raúl Ruízpara hacer algo sencillo y profundamente simbólico: crear vida desde la tierra. Elegimos un taller de kokedamas, esa técnica japonesa que convierte una planta en una pequeña esfera viva, como si la naturaleza decidiera hacerse portátil… y un poco más íntima.
Nos citamos en una terraza hermosa en Coyoacán, donde el tiempo se desacelera lo suficiente para escuchar cómo respira el espacio. Ahí, entre risas, manos sucias y cuerpos al natural, empezamos a construir nuestras kokedamas: pequeñas plantas como teléfono y helechos, envueltas con musgo hasta lograr esa forma redonda que puede habitar una mesa… o colgarse como un pequeño planeta verde flotando en casa.
La magia no estuvo solo en la técnica, sino en el proceso. Meter las manos en la tierra sin prisa, sentir el sol, compartir sin capas. Hay algo en estas actividades que disuelve lo innecesario: la conversación fluye distinto, la risa suena más ligera, y el cuerpo deja de ser tema para convertirse en presencia.
Y como todo buen ritual, dejamos algo a cambio. Las plantas que nos sobraron no se fueron con nosotros: las sembramos en el espacio como una forma de agradecer. Un gesto pequeño, pero lleno de sentido. 🌱
Porque al final, eso fue este taller: una excusa perfecta para recordar que somos parte de lo mismo que estábamos creando. Tierra, agua, aire… y un poco de valentía para vivirlo en esta ciudad de concreto.