El taller de mujeres ha ido evolucionando favorablemente pero nos damos cuenta que este tipo de convivencia no la tenemos desde niñas, entonces nos preguntamos: ¿si los hombres llevan años comparando, midiendo y opinando como si fuera deporte olímpico… ¿por qué nosotras crecimos en modo “no voltees, no preguntes, no existe”? 👀
Vulva-arte nació justo ahí, entre la curiosidad y la risa incómoda. Porque cuando lo piensas, es casi absurdo: ellos con regla imaginaria desde la adolescencia, y nosotras tratando de entender nuestro propio cuerpo en secreto, como si fuera un archivo clasificado. Así que decidimos hacer lo contrario. Hicimos moldes en yeso de nuestras vulvas. Sí, justo así como lo piensas! Tuvimos que depilarnos para eliminar esa textura y luego con yeso dental, apto para la piel, se hicieron los negativos para luego pasarlo a yeso.
Lo divertido es que en el proceso empiezan a caer varios mitos como fichas de dominó: que si el “deber ser”, que si el porno como maestro no certificado, que si “esto es normal o no”. Y ahí encontramos nuestras verdades: la normalidad es un espectro enorme y hermoso. Y lo que antes era motivo de duda o pena, de pronto se vuelve tema de conversación entre risas, complicidad y uno que otro “oye… yo también pensaba eso”.
Este taller nunca tuvo el propósito de hacer esculturas perfectas. Va de perderle el miedo a mirarnos, de compartir lo que nunca nos enseñaron y de recuperar algo muy básico: la confianza en nuestro propio cuerpo. Mujeres adultas, conscientes y creativas que podemos darle la vuelta a esas historias difíciles y convertirlo en arte, comunidad y, de paso, divertirnos, eliminar la sexualidad hasta de los genitales.