Saludos pilotos.
Os confieso una cosa: hacía muchos meses que no tocaba Flight Simulator.
No porque me hubiese cansado del simulador ni porque me pareciera peor que antes. Simplemente porque entre DCS, IL-2, U-Boat, las noticias y todos los proyectos que han ido surgiendo durante este tiempo, cada vez encontraba menos motivos para sentarme delante de él.
Curiosamente, todo cambió cuando un desarrollador me ofreció una aeronave para hacer una review.
La probé durante varias horas y terminé llegando a una conclusión que probablemente muchos ya imagináis: no era mala, pero tampoco me parecía suficientemente especial como para recomendarla con entusiasmo. Y tampoco quería hacer un vídeo negativo sobre el trabajo de alguien que había dedicado tiempo e ilusión a su producto.
Así que decidí ser sincero, agradecer la oportunidad y dejar pasar la review.
Sin embargo, ocurrió algo curioso.
Ya había preparado controles, configuraciones y hardware.
Y de repente me encontré con ganas de volver a volar.
Lo que me faltaba no era un avión nuevo.
Lo que me faltaba era una buena excusa.
Por eso decidí volver a uno de mis addons favoritos de todos los tiempos: la Piper Comanche de A2A. Para mí sigue siendo, con muchísima diferencia, uno de los mejores aviones jamás creados para Flight Simulator.
Pero incluso eso no terminaba de resolver el problema principal.
Me apetecía volar, sí.
Pero no me apetecía inventarme otra vez una historia artificial para justificar el vuelo.
Y ahí apareció la idea de recuperar SayIntentions durante un mes.
Ya sabéis que cada vez soy más alérgico a las suscripciones. Hoy en día parece que absolutamente todo requiere una cuota mensual. Navegación, música, inteligencia artificial, plataformas de vídeo, herramientas de trabajo... la lista es interminable.
Precisamente por eso había dejado de utilizarlo.
Pero recordaba una función que me había llamado mucho la atención en el pasado: la posibilidad de tener un acompañante virtual capaz de conversar contigo mientras vuelas.
No un controlador aéreo.
No un menú interactivo.
Una compañía.
Y sinceramente, la experiencia me sorprendió más de lo que esperaba.
Lo que empezó como una simple prueba terminó convirtiéndose en una conversación absurda sobre vikingos, trolls, Skyrim, leyendas nórdicas, aeropuertos perdidos entre fiordos y hasta algún intento bastante desafortunado por mi parte de vacilar a la copiloto virtual.
Hubo momentos en los que me encontré reaccionando de forma completamente natural a las respuestas.
Y creo que ahí está precisamente lo interesante.
No porque la inteligencia artificial sea perfecta. De hecho, todavía comete errores, mezcla información y a veces responde cosas que claramente hay que coger con pinzas.
Pero consigue algo que hace unos años habría parecido ciencia ficción: que un vuelo tranquilo por los fiordos noruegos deje de sentirse como una actividad solitaria.
No sé si esto será el futuro de la simulación.
Pero sí sé que llevaba mucho tiempo sin sentarme delante de Flight Simulator simplemente por el placer de volar y dejarme sorprender.
Y eso, sinceramente, ya me parece bastante valioso.
Por cierto, sé que varios me vais a preguntar por SayIntentions después de ver el vídeo.
Me dieron un enlace de afiliado hace muchos meses, cuando publiqué el primer vídeo sobre esta herramienta, así que os lo dejo por aquí por si alguno quiere echarle un vistazo:
https://sayintentions.ai/join#669bb515e7115
Y os lo digo con total sinceridad. Creo que apenas lo he utilizado una vez desde entonces y ni siquiera sé cuánto pagan o si he llegado a ganar algo con él. Os lo dejo simplemente porque, si alguno termina probándolo desde ese enlace, estaréis ayudando también al canal.
Dicho esto, mi recomendación no es que os suscribáis directamente.
De hecho, creo que la mejor forma de probar una herramienta así es aprovechar los días de prueba gratuitos que ofrecen, trastear con ella, hacer algún vuelo y decidir por vosotros mismos si realmente os aporta algo o no.
Yo soy el primero que intenta no acumular suscripciones eternamente. Entre Netflix, música, inteligencia artificial, navegación y mil servicios más, llega un momento en que uno acaba pagando demasiadas cosas a la vez. Por eso creo que este tipo de herramientas tienen más sentido cuando realmente os apetece una experiencia concreta. Lo activáis un tiempo, lo disfrutáis y luego decidís si queréis seguir utilizándolo o no.
Además, os confieso que en este vídeo apenas he utilizado una pequeña parte de todo lo que puede hacer.
Lo he usado de una forma bastante desenfadada, casi como una guía turística virtual que me iba contando historias mientras atravesábamos Noruega.
Pero tiene muchísimas más posibilidades.
De hecho, tengo curiosidad por probarlo en algo bastante más serio. Por ejemplo, un vuelo IFR con un airliner, utilizando un copiloto virtual que realmente participe en la operación del avión, ayude con procedimientos, interactúe con el ATC y forme parte activa de todo el vuelo.
Así que ya me diréis qué os ha parecido la experiencia.
Porque sinceramente, después de este vuelo, tengo la sensación de que todavía no he hecho más que rascar la superficie de lo que esta herramienta es capaz de ofrecer.
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