Previous Post

Instinto. Capítulo 3

Next Post
no preview
DESCRIPTION


Videl no recordaba absolutamente nada. Sus ojos no podían ver con claridad, su cabeza le dolía mucho y sus oídos oían un pitido agudo.

La luz hizo que sus ojos ardieran, pero pese a eso la imagen comenzaba a ser un poco más clara.

Había estado… ¿Inconsciente? ¿Se había desmayado? Ahora comenzaba a recordar… Era viernes, estaba saliendo de la universidad ¿Qué había pasado luego?

Ahora estaba… ¿Dónde estaba? Era la habitación de una casa, una muy lujosa casa, el techo alto y el lugar espacioso pese a la cantidad de muebles. Estaba tirada en el suelo de una casa que no conocía.

Asustada se quiso poner de pie, fue cuando notó que estaba encadenada al pie de una cama. Bueno, ahora estaba aterrorizada. Estuvo a punto de entrar en pánico cuando por fin sus oídos volvieron a oír.

Videl escuchó unos… ¿Gemidos?, sonidos muy lascivos. En ello se dio cuenta que la cama se estaba moviendo.

Su corazón latía muy rápido en su pecho, su boca estaba seca. Temerosa Videl levantó la vista, con miedo a lo que podía llegar a ver.

No se esperaba ni en un millón de años lo que terminó viendo.

Una pareja teniendo el sexo más brutal y sucio posible.

La pelinegra se sintió tan avergonzada que no supo qué hacer. Su primera reacción fue intentar escapar, pero claramente era imposible. Quiso ignorarlos, hacer de cuenta que nunca había despertado. Pero los sonidos que hacían, junto con el movimiento de la cama, la invitaban a seguir observando.

La mujer era hermosa. Una rubia con el cabello más corto que el de ella, y mucho más estilizado, pese a que ahora se encuentre despeinado por el asqueroso sexo que estaba teniendo.

Su cuerpo era precioso, atlético, pero extremadamente femenino. Era pequeña, más petisa que ella. Videl no pudo apreciar mucho de aquella mujer, ya que su figura se encontraba eclipsada por el gran hombre que estaba sobre ella.

Parecía un gigante a comparación de aquella mujer. Sus brazos eran largos y fibrosos, cada músculo en ellos estaba más que trabajado. De hecho, el hombro de aquel sujeto era tan grande como la cabeza de la mujer. Videl podría decir que nunca había visto un hombre tan fuerte y -estéticamente musculoso como aquel sujeto, pero es que su silueta le resultaba familiar.

Lo único que estaba a la vista, además de su cuerpo escultural, era su cabello azabache. Desde su posición no podía apreciar su rostro, que ahora mismo estaba sumergido en los senos de la rubia, y por los gemidos que ella emitía parecía estar haciendo un muy buen trabajo.

Gotas de sudor caían por la espalda de aquel hombre, sus músculos contraídos prácticamente brillando bajo la luz. En su vida había visto una imagen tan sensual y lasciva. Videl se sentía un poco… excitada. Pero, haber despertado en un lugar desconocido, esposada contra su voluntad… La desesperación volvió a apoderarse de su ser.

Nuevamente intentó liberarse, pero fue en vano. Su cuerpo se encontraba algo débil. Parece que en su afán por liberarse causó ruido, porque ambos notaron que estaba consciente otra vez.

“¡Ahh! G-Gohan, ha despertado~” Exclamó entre gemidos la rubia, quien desde su lugar en la cama la observaba.

Sus ojos se abrieron como platos al escuchar ese nombre. No era posible… ¿Gohan la había llevado allí? Ahora tenía más sentido el por qué la silueta de aquel sujeto se le hacía tan familiar.

El hombre volteó a verla, y efectivamente, era él. Su cabello se encontraba mojado, tanto así que estaba algo aplacado, la primera vez que no lo veía con sus cabellos en punta y alocados.

También era la primera vez que veía a Gohan desnudo, y por dios, si no es que era el hombre más hermoso del mundo…

Más de una vez había visto sus brazos al descubierto en la escuela. Y, en sus últimos… Encuentros había podido sentir muy de cerca el cuerpo del muchacho, sabía que estaba tonificado.

Pero verlo en persona era millones de veces mejor que verlo bajo sus ropas o imaginarlo.

No había ni un ápice de grasa en ese cuerpo, todo, absolutamente todo era puro músculo. ¿Cuántas horas debía pasar entrenando para llegar a tener semejante cuerpo? Sabía que Gohan no era un sujeto común y corriente, pero, aun así. Era algo de otro mundo. Estaba tallado a mano por los dioses.

Gohan se veía como el sujeto más perfecto, y más masculino del universo. Jamás había conocido, o siquiera visto alguien como él. Era fascinante.

“¿Vas a seguir mirando mucho tiempo más?”

Sus palabras la sacaron de su trance.

En algún momento Gohan se había separado de aquella mujer, se había puesto de pie y había caminado hasta estar frente a ella.

Videl se avergonzó un poco al darse cuenta que había estado observándolo por quién sabe cuánto tiempo.

Espabiló un poco, necesitaba aprovechar el momento para preguntar qué demonios era lo que estaba ocurriendo ahí, en esa bizarra -muy bizarra- situación.

“¿Gohan, c-cómo llegué aquí?”

Su voz sonó mucho más dubitativa de lo que le hubiese gustado. Estar frente a Gohan -completamente desnudo-, la intimidaba.

“Nosotros te trajimos.” Dijo una voz a su lado.

Volteándose Videl se encontró cara a cara con la rubia, la cual de momento no sabía su nombre. La chica -en el tiempo que ella había estado observando hipnotizada a Gohan- se había vestido. Unos pantalones de algodón negros con una blusa blanca. Sus ropas estaban ceñidas a su cuerpo, resaltando su espectacular figura.

Aquella mujer era toda una femme fatale.

Al estar a su lado comprobó lo que antes pensaba, esa mujer era más pequeña en estatura que ella. Pero dios, si es que su cuerpo no era extremadamente erótico.

Caderas anchas, cintura estrecha, sus piernas tonificadas, pero igualmente carnosas. Sus senos resaltaban sobre su ropa, no grandes, pero redondos.

Sus ojos celestes eran fríos como el ártico, y su semblante serio la incomodaba mucho. Inconscientemente Videl tragó saliva al sostenerle la mirada a la rubia.

“Pero… ¿Por qué? ¿Qué hago aquí? ¡Gohan, desátame!”

“¿Quién te crees tú para ordenarle a Gohan que te desate?”

“¡No pueden tenerme aquí apresada!”

“¿Por qué no podemos? Fue muy fácil traerte aquí niñita. Libérate si puedes”

La rubia se agachó hasta estar a su altura. Videl se estremeció cuando acarició su rostro muy suavemente, aún así intentó no verse afectada.

“Vamos, si no podemos tenerte esposada entonces libérate y vete de aquí… ¿O es que acaso quieres quedarte a seguir mirando fijamente a Gohan como una virgen enamorada?” Videl se sintió tan mortificada por las palabras de la rubia que se ruborizó por completo. “¡Hah! Pero que zorra tan patética.”

Las palabras de aquella mujer la hacían enojar muchísimo, y sin embargo Videl se avergonzaba porque eran en parte ciertas. Se había quedado mirando el cuerpo de Gohan como una tonta colegiala, incluso había pensado -y pensaba- que era perfecto.

Ni siquiera se mostraba incomoda con el hecho de tenerlo a su lado, completamente desnudo.

Nuevamente sus ojos se posaron en él, su cuerpo era incluso más imponente a su lado, y no sólo por sus músculos. Su pene se encontraba-no figurativamente- colgando entre sus piernas. Exactamente a la altura de ella, más específicamente su rostro.

Videl lo había sentido dentro suyo, sabía que era grande, pero no necesariamente tan grande. Su imaginación no hacía justicia a la realidad.

El pene de su compañero de universidad era excepcionalmente gigante. No solo largo -de hecho su longitud no la sorprendía tanto- sino grueso, muy grueso. Videl no creía que era posible que un hombre-humano-pudiera tener eso entre sus piernas.

Y pensar que semejante miembro había tomado su virginidad días atrás…

Estaba segura que Gohan no se había percatado de ese pequeño detalle, y si lo había hecho entonces no le había importado en lo más mínimo. La había follado con tal fuerza que la había lastimado, al menos la primera vez. La segunda -por suerte- sólo le había dejado con dolores que no le permitieron caminar derecho por un pequeño rato.

Nuevamente lo estaba observando atenta, con más deseo de lo que le hubiese gustado. Se supone que -por algún motivo- la tenían presa. Debía mostrarse furiosa, dura. Pero…

“¿Quieres tocarlo, no es así?” Susurró la rubia a su lado. “Puedo ver el deseo en tus ojos… Adelante zorra, tócalo.”

Videl quiso gritarle a aquella mujer por llamarla zorra, si había estado teniendo sexo abiertamente con Gohan mientras ella estaba ahí, presa al borde de la cama. Si eso no era la definición de una zorra…

Además, intuía que aquella rubia era la pareja de Gohan ¿Por qué querría que ella tocase el miembro de su novio? ¿Qué tan demente estaba esa mujer? Nada de esa situación tenía sentido.

Y, sin embargo, Videl de verdad estaba dudando sobre si hacerle caso o no. El cuerpo de Gohan se veía tan apetecible, completamente desnudo a su lado, con su pene a la altura de su rostro. Como si estuviera -De una forma extremadamente perversa- invitándola a ello.

No tuvo que dudar mucho más porque la propia mujer tomó su mano y la guio hasta el pene de Gohan.

“Lo miras como si fuese un caramelo… Te gusta, ¿No es así?” Preguntó la -presunta- pareja del muchacho.

Videl pasaba su mano lentamente por todo el falo del muchacho, la mujer guiaba sus movimientos, estaban masturbando a Gohan. Quiso negar con la cabeza, gritarle que no, que no le gustaba, pero por alguna razón no pudo.

Los movimientos de su mano pasaron a ser mucho más decididos, pero involuntarios. La rubia ya no la ayudaba, ahora estaba masturbando al chico abiertamente, sin ninguna ayuda.

No podía controlarse.

“No es necesario que mientas… Después de todo, nadie te obligó a que abras las piernas como una puta para él ¿No? Ni siquiera viste prudente preguntarle si estaba disponible… Qué zorra.

Esas palabras sí que le afectaron. Videl buscó la fuerza para responder, para mostrar su claro enojo.

“El... El me violó.” Admitió en voz alta.

Sus ojos inmediatamente se encontraron con los de Gohan. Lo miraba serio, mostrando fuerza, intentando descifrar qué era lo que él estaba pensando en ese momento. Jamás pareció arrepentido ni molesto por sus palabras, ni un poco de remordimiento. Gohan la siguió mirando con esos ojos fríos suyos, e incluso Videl pudo notar un ápice de superioridad en sus iris.

Aun así, su mano no dejó de masturbarlo en ningún momento.

“¿De verdad?” Oyó a la mujer preguntar a su lado con ironía “Imagino que debes de haberlo pasado horrible para volver a entregarte a él unos días después”

“¡E-eso es! Y-yo…” Balbuceó Videl.

“¿Qué mentira planeas decirme, niña?” Preguntó la mujer, curiosa, una leve sonrisa fanfarrona en su rostro.

El rostro de Videl estaba completamente rojo. Ardía de la vergüenza. ¿Cómo demonios sabía que se había acostado con Gohan más de una vez? ¿Acaso él le había contado?

“No es necesario que ocultes nada, zorra. Yo mismo te vi abierta de piernas y viniéndote encima de él como una prostituta”

Respondió la mujer, como si estuviera leyendo su mente. Videl oficialmente detestaba a esa mujer. La insultaba y degradaba constantemente. Quería gritarle, golpearla y obligarla a que se disculpara por llamarle esas cosas horribles. Obligarla a que la respetara. Pero Videl jamás se había sentido tan intimidada en su vida.

Estos dos la habían… Secuestrado, pero no solo era eso. La confianza que emanaban era increíble. Ambos se veían, de alguna manera, extremadamente poderosos.

De Gohan lo sabía, sabía que el no era un -simple- ser humano en verdad. En primer lugar lo había visto volar, ningún ser humano común sabía volar, junto que al verlo desnudo su -esculpido- cuerpo denotaba que no era nadie común y corriente.

Eso, sumado con su fanatismo por aquellos guerreros que años atrás se habían presentado en el torneo de Cell, confirmaban su teoría de que Gohan era un ser extraordinario.

La relación entre el niño que años atrás hizo frente a Cell, y su compañero de universidad, era más que evidente. Era obvio, Gohan era aquel niño.

Pero no era solo Gohan. La mujer que estaba presente con él también era extremadamente intimidante.

Sus palabras cargaban veneno. Era pequeña, no -tan- musculosa y ciertamente delgada, y sin embargo le hablaba a ella con tanta seguridad -y desprecio- que la intimidaban muchísimo.

Sus palabras dolían, y sin embargo ahí estaba Videl. Masturbando a su pareja delante de ella.

“¿Sabes por qué estás aquí?”  Preguntó la mujer de cabellos rubios.

Videl sabía que no importase si ella preguntara o no, igual le dirían. Pero necesitaba ahora más que nunca mostrarse fuerte.

“¿Por qué?”

“Porque necesitas disciplina.” Fue la respuesta de ella.

Videl gritó cuando la mujer la tomó del pelo desprevenidamente.

Con ambas manos Videl intentó zafarse de aquel agarre, pero no hubo forma. Estar con una pierna incapacitada no ayudaba, pero parecía una niñita comparada con aquella mujer.

La rubia acercó su cabeza bruscamente contra el pene de su pareja. Videl intentó romper con el agarre, pero fue en vano, sus cabellos estaban tan tirantes que si se movía bruscamente muy probablemente se los arrancaría.

Finalmente aceptó ser maniatada por la rubia. Su rostro- sobre todo sus labios- estaban a milímetros del pene de Gohan.

“Quieres lamerlo. Tus ojos te delatan” Susurró la rubia, jalándola todavía más duro del cabello.

“¡N-no!” Exclamó Videl enojando, intentando mostrar un espíritu de lucha que poco a poco la estaba abandonando. “¡Suéltame, déjenme ir!”

“¿Por qué deberíamos dejarte ir, zorra? Somos extremadamente poderosos, y tú eres tan débil como una cucaracha. Como dije antes, necesitas disciplina.”

La rubia soltó el agarre en su cabello, pero inmediatamente pasó a tomarla de la parte trasera de su cuello con mucha más fuerza. Estaba mucho más incomoda así, y la rubia acercó su propio rostro al pene de Gohan de tal forma que los labios de Videl rozaron con su falo.

El pene de Gohan desprendía tanto calor que parecía estar ardiendo, sin ni siquiera estar erecto.

Lo peor para ella es que en ningún momento se mostró reaciaante el contacto.

“Quieres lamerlo… Ni te gastes en negarlo. No ves la hora de tenerlo en tu boca por primera vez. De seguro te preguntas qué se sentirá, cuál será su sabor.”

“Y-yo…” Videl no pudo más que balbucear.

El calor que su pene desprendía era tal que encendió el cuerpo de Videl con un simple roce.  No encontró las fuerzas para negarse, para exigir nuevamente que la liberasen y la dejaran en paz.

Se vio atraída hacia el pene del muchacho.

Cuando estuvo a nada, a un milímetro de saborearlo por primera vez, la rubia se lo impidió.

¡SLAP!

“¡Auhh!”

La cachetada que aquella mujer le propinó fue tan pero tan fuerte que la mitad de su rostro quedó rojo, con la palma de la mano de ella marcada en su cara.

“¡Pedazo de zorra! ¡¿Crees que siquiera mereces lamer el pene de mi hombre, así como así?!” Exclamó enfadada la mujer.

De un solo movimiento la cara de Videl terminó en el suelo, justo a los pies de Gohan. El agarre en su cuello le dolía muchísimo.

“¡D-déjame, por favor!”

“Parece que ahora pides por favor. Es un avance, pequeña zorra.” La mujer, con el agarre en su cuello, refregó el suelo con el rostro de la Pelinegra. Videl se quejaba de dolor, pero Dieciocho no le hacía caso. “Este es tu lugar, zorra, a la altura del suelo ¿Crees que vales algo? Eres solamente una puta. No mereces absolutamente nada. Tuviste los santos nervios de EXIGIRLE algo a mi hombre, como si tuvieras el derecho. Estas son las consecuencias

La rubia siguió trapeando el piso con el rostro de Videl. Sus palabras hirieron a la pelinegra, de tal forma que ya no intentaba luchar contra semejante trato. Con que de eso se trataba, del intento de soborno que tuvo con Gohan.

Jamás tendría que haber hecho eso. Acercarse de una forma tan abrupta a un desconocido que claramente era -cuanto menos- un super humano.

Aquella pésima idea había ofendido a Gohan de tal forma que había abusado de ella. Pero… Decir que Videl no estaba -muy- interesada en Gohan era mentir. Gohan le parecía un hombre excepcional, y francamente lo deseaba.

Si alguna vez se había imaginado de una manera íntima con aquel muchacho, aquella no hubiese sido su forma ideal. Gohan había abusado de ella sin siquiera demostrar deseo. Fue solamente una forma de desquitarse hacia ella, de enseñarle que no se dejaría intimidar por alguien como Videl.

Ella se creía una persona más que respetable. Entrenada en artes marciales, hija del héroe de toda la tierra Mr. Satán. Pero no era nada comparada con Gohan.

Y luego del terrible abuso que sintió, Videl no podía negar que su tiempo juntos -en la azotea de la universidad, sin ningún control sobre la situación y con bastante miedo- había sido lo más placentero que había hecho nunca. Tan placentero que a los pocos días regresó por más.

Gohan nuevamente la usó y abusó como si fuese una simple prostituta. Nuevamente para demostrarle que no era nadie para intentar sobornarlo. La dejó tirada en el medio de la azotea, donde cualquiera la podría haber visto, y a él no le importó.

Le daba vergüenza admitirlo, pero Videl hubiese vuelto por una tercera vez. Aunque la degradara y ni siquiera la viera a los ojos, el placer que recibía de Gohan era indescriptible.

Pronto descubriría que el placer no era recíproco, y le enseñarían a no ser una egoísta.

“Besa sus pies”

Videl no pudo creer lo que oyó.

“Besa sus pies. AHORA.”

La rubia empujó su cabeza contra los pies de Gohan, y Videl se vio obligada a hacerle caso.

Primero besó el empeine de su pie derecho, luego el izquierdo. Era humillante, extremadamente humillante. Pero Videl obedeció sin rechistar.

Besó los pulgares de sus pies, y luego uno por uno besó el resto de sus dedos.

Su cabeza fue empujada contra sus pies, y pese a que no hubo palabras de por medio Videl entendió a la perfección lo que la rubia le exigía.

Su lengua salió de su boca. Videl primero se relamió sus labios, y luego muy suavemente lamió los dedos de su pie derecho.

Uno por uno los lameteó, los embadurnaba con su saliva, incluso a más de uno se lo metió en la boca, chupándolo fuertemente. Estaba limpiando sus pies con su boca, rebajándose a ser prácticamente una esclava.

“Así es, este es tu lugar, zorra. En el suelo, ni siquiera mereces que Gohan te mire. Eres una cucaracha comparada con él. Incluso alguien tan ignorante e idiota como tú debe notarlo”

Sí, lo notaba. Fue la respuesta que dio Videl en su mente. La diferencia entre Gohan y ella era estratosférica. Se sentía patética, pero aun así seguía lamiendo los dedos de sus pies.

Su lengua recorrió todo el empeine de su pie izquierdo, para luego hacerlo con el derecho. Sus lengüetazos eran muy lentos y prolongados, de principio a fin lamía y relamía sus pies, intercalando constantemente de pie.

Jamás en su vida Videl se había sentido tan humillada. Más humillada aun se sintió cuando su propio cuerpo comenzó a traicionarla.

De repente, la Rubia la jaló del cabello nuevamente, levantando su cabeza y alejándola de los pies del pelinegro.

“Quieres chupar su pene, zorra estúpida. ¿No es así?”

Videl mordió sus labios de tal forma que comenzaron a sangrar. No quería responder, no debía responder.

¡SLAP!

Este último cachetazo fue con más fuerza que el anterior, y en su otra mejilla. Ambos lados de su cara estaban marcados por la palma de la mujer rubia.

Con ese golpe, el espíritu de Videl comenzó a romperse poco a poco.

“¡Sí!” Gritó con sus ojos cerrados.

“’Sí ¿Qué? Zorra estúpida”

Su mente, sus instintos la traicionaron.

“¡Si quiero, s-si quiero ch-chupar su pene!”

“Entonces ruégalo. Ruégale a Gohan.”

Inmediatamente sus ojos buscaron desesperados a los de Gohan. Su semblante seguía igual de serio. Esto hartó a Videl, quería ver algo más, algo diferente en el rostro del muchacho.

“¡P-por favor!”

“Por favor ¿Qué?” Preguntó Gohan, su voz profunda hizo que el corazón de la pelinegra diera un salto. Era la segunda vez que hablaba desde que había despertado.

“G-Gohan… P-por favor” Susurró avergonzada Videl ”¡P-por favor, dejame chupar tu pene! ¡Por favor, deja que me lo meta en la boca, te lo ruego!”

“Haha!” Rio Gohan sobre ella, y Videl casi sonríe al oírlo reír. “Qué patética.”

La mano del muchacho fue a la cabeza de la pelinegra, y tomándola del cabello la empujó hacia sus genitales.

Inmediatamente Videl comenzó a besar su pene con muchísimo vigor. Estaba desatada, el miedo y pánico que minutos antes había tenido se había prácticamente esfumado.

Sus movimientos eran extremadamente torpes -Después de todo era la primera vez que hacía algo como eso- pero el vigor en ella y las ganas que mostraba francamente hacían cierta diferencia. Ruidos lascivos se oían cada vez que Videl besaba una parte de su pene, su lengua haciendo movimientos exagerados en cada beso.

Estuvo así por unos minutos, besando cada parte del largo y grueso falo del muchacho, dejando varias marcas moradas de sus propios labios en él. Un hilo de Saliva caía por la comisura de su labio, pero a Videl no le interesaba.

Con mucho cariño besó la cabeza del pene del muchacho, fue un beso muy ruidoso y húmedo. Incluso el pelinegro estuvo a puntode gemir, y ese hubiese sido el primer gemido que Videl lograba sacarle desde que intimaron por primera vez.

Torpemente intentó meterse el pene del muchacho en su boca. Era imposible, francamente imposible. Era muy grande, muy grueso como para que entrara en su pequeña e inexperimentada boca. Videl tuvo que conformarse con introducir tan sólo el glande de su pene, que era lo suficientemente grueso como para llenarle una buena parte de su boca.

Su lengua lamía y acariciaba cada rincón del glande del muchacho, el gusto en su lengua era un poco salado, pero agradable. Videl pronto recordó que Gohan había estado completamente dentro de la vagina de la rubia, por lo que probablemente el gusto que sentía era el de sus fluidos.

Videl casi muere de vergüenza al admitir en su cabeza que aquella mujer sabía bien.

“Perra idiota. Tu deber como una zorra débil es satisfacer al más poderoso… ¿Y eso es lo mejor que puedes hacer? ¿En serio? Eres un chiste.”

Minutos atrás Videl se hubiese sentido muy ofendidapor sus palabras. Pero ya no. Hasta ella estaba molesta consigo misma por no poder introducir más del viril miembro de Gohan.

“Gohan, enseñale cómo tiene que satisfacer las necesidades del mejor guerrero saiyan.” Dijo la rubia.

¿Guerrero saiyan? Se preguntó Videl en su cabeza ¿Qué era un saiyan? Por sus palabras, Videl intuía que Gohan en realidad No era un humano.

“Úsala. Úsala y demuéstrale que no es más que un juguete para tí”

Videl se estremeció ante las palabras de la rubia, y se asustó cuando ambas manos de Gohan se posaron en sus coletas.

La pelinegra abrió los ojos como platos, y un grito de desesperación murió en sus labios cuando Gohan embistió su boca con su gigantesco pene.

Quería gritarle que parara, pero sin embargo sus gritos solo eran ruidos obscenos alrededor del gran pene del guerrero saiyan, que prácticamente estaba violando su boca.

Su pene ingresaba y salía constantemente de su boca, estaba abusando no solo de su boca, sino también de su garganta. El glande del chico pasaba su campanilla y llegaba hasta su garganta. Los sonidos guturales que hacía parecían darle placer al pelinegro.

Gohan tenía sus manos aferradas a sus dos coletas. Estaba abusando de su boca aprovechándose de sus dos coletas. Era una imagen extremadamente perversa. Tan pero tan perversa que Videl comenzó a excitarse.

Sus brazos se habían apoyado en la pelvis del muchacho, intentando -en vano- romper con el agarre que este tenía sobre ella, intentar zafarse o por lo menos que sus embestidas contra su garganta no fuesen tan bruscas.

Pero, poco a poco, las ganas de zafarse desaparecían de su cuerpo.

Sus brazos pasaron a la retaguardia del muchacho. Se aferraron a su trasero, a su redondo -y muy musculoso- trasero. Videl pasó de querer zafarse, a ayudar al muchacho a que penetre profundamente en su garganta.

Los ojos de Videl estaban vidriosos. Más de una lagrima caía por sus -ahora rosadas- mejillas. Pero no estaba triste, más bien estaba orgullosa.

De no haber podido siquiera más del glande del muchacho, a tener su pene chocando contra su garganta una y otra vez. En tan sólo unos minutos en este… Degradante -y extremadamente perverso y sensual- acto, y Videl ya podía tener la mitad del pene del chico en su interior.

“Vaya zorra que eres… Pero por suerte no resultaste ser tan inepta como en un principio parecías” Dijo la rubia a su lado, acariciando su nuca como si fuera un animal “¿Te gusta que mi hombre utilice tu boca como si fuese un agujero más por el cual follarte?

¡SÍ! Gritó Videl -no solo dentro de su mente- sino también alrededor del pene del muchacho. Pero solo se oyó un sonido inentendible repleto de saliva.

“¿Te gusta que te trate como sólo un objeto, pequeña y mísera puta?

¡Sí! ¡Sí! Afirmaba Videl en su cabeza, completamente enloquecida. Sus ojos por un segundo se pusieron en blanco. Por más humillante que sea, de verdad estaba disfrutando de aquel trato.

Las comisuras de sus labios ardían muchísimo. Los músculos de su mentón y mandíbula estaban cansados y contraídos. Tener su boca abierta para poder engullir todo el pene del muchacho dolía mucho, pero a Videl no le importaba en lo más mínimo. Aun con lagrimas en sus ojos Videl permanecía totalmente quieta, permitiéndole a Gohan que la utilice para satisfacerse al máximo.

Tan concentrada en su tarea que casi no se percata de la mano de la rubia recorriendo su propio cuerpo. Se sobresaltó un poco al tacto, pero en ningún momento mostró oposición.

No quería desafiarla a ella ni incomodarlo a él, que estaba usando su boca como un simple agujero con el cual darse placer.

La rubia acarició suavemente su estómago. Sus caricias le gustaban, su mano era pequeña y fría, la piel de Videl se erizó ante el contacto.

Su mano se introdujo en su entrepierna, por debajo de sus bragas.

Videl casi se desmaya de la vergüenza.

“Gohan, está empapada. A esta zorra le excita que uses su boca como un agujero más en dónde verter tu semen.” Dijo la rubia a su lado.

Los ojos de Gohan la observaban por encima. Videl estaba muy avergonzada, pero su sexo estaba muy caliente. El muchacho la observaba burlón, una ligera sonrisa se dibujó en su rostro.

“Patética.”

Videl jamás se sintió tan diminuta como en ese momento.

Las grandes y masculinas manos de Gohan pasaron a sostenerla directamente de su cabeza.

El muchacho pasó a embestir en su boca como si estuviera penetrando su vagina.

Era mucho más intenso, mucho más veloz y vigoroso.

Videl no podía respirar, el aire le faltaba.

Una y otra vez se ahogaba en el pene de Gohan, tosía y tosía pero a él no le importaba.

Se asfixiaba, se estaba asfixiando mientras Gohan abusaba de su garganta.

Más de una vez estuvo a punto de vomitar, sus reflejos aparecieron varias veces, y sin embargo Videl aguantó.

Gohan de alguna manera consiguió meter todo su pene. Su garganta ya le dolía mucho. Su frente chocaba contra la dura pelvis del muchacho, y sus bolas más de una vez chocaron contra su mentón debido a la fuerza de sus embestidas.

La respiración del chico comenzó a agitarse, sus dificultades para mantener un ritmo tranquilo eran audibles.

Sus dedos se aferraron mucho más a la cabeza de Videl. Estaba a punto de llegar al orgasmo.

Su pene se estremeció dentro de ella, no podría controlarlo.

Para su sorpresa, Videl gimió alrededor del pene de Gohan. La rubia a su lado comenzó a masturbarla desenfrenadamente.

Los ojos de la pelinegra mostraban desesperación. Si la rubia seguía tocándola entonces le sería imposible poder mantener la cordura.

“Gohan, adelante cariño, vierte tu semen dentro de esta maldita puta. Demuéstrale que no es más que un simple juguete ” Exclamó la rubia, masturbándola muy frenéticamente.

Las palabras de la rubia parecieron tener un efecto en Gohan -y en Videl-. Ambos comenzaron a gemir abiertamente, y los gemidos de Videl solo ayudaron al saiyan a por fin llegar al orgasmo.

De una fuerte embestida el rostro de Videl quedó pegado a la pelvis del muchacho. Su pene se tensó dentro de ella.

“¡Ahh!” Exclamó Gohan, extasiado.

Los ojos de Videl se abrieron como platos cuando sintió su orgasmo erupcionar dentro de su boca. Era espeso, muy espeso, su olor extraño, muy pero muy masculino. Era un poco salado, pero muy apetecible. Videl tragó su semen sin ninguna queja.

Pero el pene de Gohan volvió a tensarse una vez más. Y de nuevo, y de nuevo, y así varias veces más.

Videl sintió como su boca se vio -casi- rebalsada por la cantidad de semen que Gohan había vertido en ella. Jamás había visto al pelinegro tener un orgasmo tan largo, no estando con ella. Aun así Videl continuó bebiendo de su semen.

La hija de Satan tragó y tragó el semen de Gohan hasta que por fin lo bebió todo.

Sus piernas temblaron, y Videl casi pierde el equilibrio. Fue en ese momento en el que se percató que había tenido un orgasmo mientras se ocupaba de tragar el semen de Gohan.

El pelinegro por fin retiró su pene de la boca de ella. Inmediatamente Videl ingirió una bocanada de aire, y no pudo evitar toser un poco.

“¿Qué es lo que esperas, zorra?” Exclamó la novia de Gohan a su lado, quien ya había retirado su mano de su vagina “Límpialo.” Le ordenó.

Videl no necesitó ninguna explicación o palabra de más. Inmediatamente comenzó a lamer el glande de Gohan, que todavía tenía un poco de semen sobre sí.

Lamió y limpió cada rincón de su glande, tomándose su tiempo y saboreando los restos de semen, bebiéndolo todo, decidida a no desperdiciar ni una gota.

“Bien. Parece que no eras una completa ineptadespués de todo. Al menos tu boca sirve como agujero y tu garganta como contenedordel semen de mi hombre

Videl no dijo nada. Las palabras de aquella mujer eran horribles,y sin embargo no pudo evitar sentirse contenta al oírlas.

“Aun así, nadie te dio permiso a que tuvieras un orgasmo.” La rubia se puso de pie, y rompió la cadena que la apresaba a Videl de un pisotón.

La rubia la tomó de sus cabellos y con muchísima fuerza la levantó del suelo. Videl gimió de dolor, estaba segura que varios de sus pelos habían sido arrancados en aquel tirón.

“Zorra inmunda” Dijo ella, antes de escupirle la cara.

Luego de escupirla, la golpeó en el estómago, dejándola sin aire.

Videl se sintió humillada. Se sujetó el vientre, dolorosa, y la saliva de la rubia recorría su rostro. No dijo nada, incluso intentó que sus quejidos de dolor se mantengan casi inaudibles, no quería molestar a ninguno de los dos.

Con una sola mano la rubia despojó a Videl de su camiseta, arrancándola de ella. No lo podía creer, esa mujer era extremadamente fuerte.

“Gohan. Es hora de enseñarle a esta zorra cómo será su nueva vida.” Exclamó.

Videl se sintió aterrada ante sus palabras. Pero también expectante, ansiosa por saber qué era lo que le iban a hacer.

Desgraciadamente -o afortunadamente para ella-, lo peor -mejor- estaba por venir.

______________________________________________________________________________


Videl estaba completamente inmóvil.

Los nervios que tenía dentro de ella le impedían moverse siquiera un centímetro. Aun así, de haber querido moverse no hubiese podido, puesto que estaba atada a la cama.

Sus cuatro extremidades estaban atadas a los bordes de la cama. La cuerda era gruesa y los nudos fuertes.

Gohan la había atado de tal manera que prácticamente no podía moverse para nada. Sus piernas estaban abiertas a más no poder, y su sexo -todavía húmedo- estaba al descubierto.

La mujer (De la que se había percatado que Gohan la llamaba Dieciocho, por más extraño que sonase) había arrancado y destrozado sus ropas. Videl yacía atada y completamente desnuda en aquella cama, vulnerable. Pero no parecía muy inquieta por ello.

“Veo que te lo tomas muy bien.” Susurró Dieciocho a su lado. La mujer se encontraba completamente desnuda también. Apenas había subido a la cama, su mano acariciaba suavemente los cabellos de Videl “Eso me agrada… No nos gustan niñas caprichosas que sólo hacen berrinches.”

La mujer tomó entre sus dedos uno de sus descubiertos y vulnerables pezones. Lo apretujó y tironeó bruscamente, una ligera risa escapó de sus labios.

“Dime ¿Tu eres una niñita caprichosa?”

“N-no” susurró entre gemidos Videl, intentando sonar convincente, pero a la vez calmada.

“¡Mientes!”

¡SLAP!

La rubia golpeó con su palma abierta uno de sus senos, el que previamente estaba estimulando.

Videl mordió su labio para no quejarse. Inconscientemente sabía que no tenía derecho a quejarse.

“Hiciste un berrinche para que Gohan te haga caso… ¿Crees que no lo sé?” Sus labios estaban pegados a su oído, escucharla hablar tan despacio pero tan cerca hizo que su piel se erice “Incluso intentaste sobornar a Gohan para que haga lo que tu digas… Zorra caprichosa”

Dieciocho ahora tocaba ambos de sus senos. Los apretujaba y amasaba sin descaro. Videl hacía todo lo posible nuevamente por no gemir, sabía que si lo hacía la rubia la castigaría.

Sus dedos índice y pulgar jugaban con sus pezones, los acariciaban dulcemente en contraste a como lo había hecho antes. Estos estímulos solo volvían más difícil la tarea de no gemir.

Sus pezones pronto se pusieron erectos, duros, La excitación en su cuerpo era evidente. Videl todavía no se recuperaba delincreíble orgasmo que minutos atrás había tenido.

“¿Qué es lo que eres?” Susurró Dieciocho en su oído, sin dejar de molestarla.

Videl no dudó en responder.

“S-soy una zorra caprichosa.”

¡Slap!

“¡Ahh! ~”

Esta vez la cachetada que Dieciocho le dio a su seno fue mucho menos dolorosa y mucho más placentera. Su seno vibró con aquel golpe, moviéndose eróticamente.

“Bien. Nos gustan las zorritas sinceras.”

Videl sentía su entrepierna humedecerse más cada vez que la rubia le hablaba de esa forma tan vulgar.

“Aun así” Dijo Dieciocho, dejando de molestar sus senos por un momento “Aborrecemos a las mocosas caprichosas como tú.”

“Es por eso que vamos a educarte.

La voz de Gohan la tomó por sorpresa. Había olvidado que todavía estaba presente allí. Completamente desnudo, como ellas dos. El pelinegro finalmente subió a la cama, su pene seguía igual de erecto que antes, como si nunca hubiese acabado.

“Eres una zorra caprichosa, que ni siquiera sirve para darle placer a mí hombre” Siseó la rubia en su oído. “Los vi teniendo sexo. Mejor dicho, vi cómo te retorcías de placer como una puta, sin siquiera darle un ápice de placer a Gohan… ¿Crees que mereces que mi hombre te brinde él honor de meter su pene dentro tuyo? ¿Eh, maldita zorra? ¿Crees que mereces que mi hombre se tome la molestia de follar a alguien tan patética como tú?

“¡N-no!” Gritó Videl, avergonzada

“¡¿NO, QUÉ?!” Preguntó nuevamente Dieciocho, sus manos apretujando los senos de la pelinegra con tanta fuerza que le dejó moretones.

“¡No lo merezco!” Admitió Videl a viva voz, completamente apenada.

“¡Entonces, lo mínimo que debes hacer si mi hombre decide honrar tu asquerosa vagina follándola, zorra estúpida, es darle todo el placer que se merece!”

Videl quiso disculparse, gritar “lo siento” a los cuatro vientos y que todo el mundo la escuche, pero su voz no tuvo fuerzas para salir de ella.

Gohan se había posicionado entre sus piernas, sus ojos estaban mirando fijamente su húmeda vagina. Videl sintió como la sangre subía hasta sus mejillas, y ella misma no pudo quitar su vista del largo y grueso pene del saiyan, el cual se masturbaba como si nada.

Videl mordió su labio. Estaba completamente excitada, deseaba sentir a Gohan nuevamente dentro de ella, quería que la follase y vertiera tanto semen en ella como él gustase. Todo su cuerpo ardía de pasión.

Estaba obsesionada de Gohan, de su fuerza, de su belleza, de su perfecto y muy masculino cuerpo, el cual estaba tallado a mano. Cada fibra de su ser se volvía loca al ver al hombre desnudo frente a ella.

Gohan emanaba, expulsaba un aura de seguridad y poder bruto. El era aquel niño que años atrás había enfrentado a Cell, y ella sabía -Aunque su padre dijese algo distinto- que en realidad había sido Gohan quien había derrotado al villano.

Pensar eso solo hacía que su fascinación por Gohan aumentara infinidades de veces.

“Quieres tenerlo dentro de nuevo ¿Me equivoco? Quieres volver a tener su pene bien dentro tuyo y sentir como arruina tu asquerosa vagina. ¿Quieres que te folle?”

“¡Sí, sí!” Exclamó Videl al instante, completamente loca por el deseo “¡Quiero volver a sentir su maravilloso y caliente pene muy dentro de mí! ¡Es con el único hombre que he estado, pero estoy segura que nadie jamás podrá darme tanto placer como Gohan, es el hombre perfecto!”

Videl estaba totalmente poseída por la lujuria, ya no sentía vergüenza, ya no sentía miedo o bochorno al decir esas palabras. Se sentía libre, completamente libre. Podía decir lo que sentía, lo que pensaba sin ningún perjuicio que lo impidiese o nublase su mente.

Pero Videl sería completamente sincera con ellos dos.

“¡P-pero no me lo merezco! ¡No soy suficiente mujer para estar con Gohan, no le llego ni a los talones!”

“Vaya, quién lo diría. Para ser una zorra aprendes bastante rápido… Además Gohan te robó tu virginidad… Interesante” Dijo Dieciocho, divertida.

La mujer dejó su posición a su lado, a gatas pasó por encima de Videl hasta llegar a donde estaba el Saiyan.

Desde esa posición Videl pudo su sexo en todo su esplendor.

Era completamente rosado, combinaba con su pálida piel. Su vulva era algo pequeña, y sus labios un poco gruesos y muy apetecibles,incluso para Videl, que se consideraba heterosexual. No había ni un rastro de pelo no sólo en su pubis, sino en el resto de su cuerpo.

Era totalmente perfecta.

Por estar observando el sexo de la rubia, Videl no se percató hasta ese momento que ambos se estaban besando.

El beso era lascivo, pero a la vez profundo. La mujer tenía sus brazos alrededor del cuello de Gohan, y él estaba aferrado a su cintura. Sus lenguas bailaban entre sus bocas muy lentamente. Parecían completamente aislados, como si se hubiesen olvidado que ella estaba en esa habitación, desnuda y atada a la cama.

Videl sintió un poco de envidia ante esa mujer. Envidia porque ella tenía el respeto del muchacho, la veía como su igual. Envidia de que ella podía tenerlo cuando quisiera, y ella no. Incluso sabía como era besarlo, qué se sentía.

Aunque se haya sentido un poco celosa, Videl respetaba a aquella mujer. Era fuerte y hermosa, mucho más que ella, estaba a la altura de Gohan. La pelinegra no le llegaba ni a los pies.

“¿Quieres que Gohan te folle?”

La pregunta la tomó por sorpresa. Dieciocho todavía tenia sus brazos alrededor del muchacho, pero su mirada estaba puesta en ella, el tono en su voz era hasta curioso, distinto a antes.

“¡Si!”

“Entonces ruega” Dijo la rubia, gateando hasta estar arriba de Videl, viéndola frente a frente “Ruega como la zorra que eres y quizás, solo quizás, Gohan te de él placer de follarte

“¡Por favor!” Rogó Videl a todo pulmón “¡Por favor Gohan! ¡S-sé que no merezco nada de ti, pero por favor úsame! ¡Follame tan fuerte como tú quieras, usa mi cuerpo, golpéame o escúpeme! ¡Haz lo que quieras con mi cuerpo con tal de poder darte placer! ¡P-pero por favor, mete tu gran y majestuoso pene dentro mío, prometo dar todo de mí para satisfacerte!” Gritó Videl a todo pulmón, dejando su orgullo de lado.

La habitación se inundó en un silencio total. Videl los miraba a ambos con lágrimas en los ojos, esperando que sus palabras hayan sido suficiente para demostrar cuanto deseaba ser la perra de Gohan.

Dieciocho sonrió levemente estando sobre ella.

“Eso es lo que quería oír… Gohan, destrúyela.” Dieciocho ordenó.

“¡M-MOUNN~!” Gimió Videl desde el fondo de su corazón.

Gohan introdució todo su pene dentro de ella. Su gigantesco y grueso pene, por primera vez completamente dentro de su vagina. Videl respiraba agitada por el dolor. Lágrimas caían lentamente de sus ojos, pero no de tristeza.

La hija de Satan estaba desbordante de felicidad. Por primera vez había conseguido adentrar todo el Gran y viril pene del saiyan dentro de ella. Estaba orgullosa.

Su corazón casi explota de alegría cuando escuchó a su amor platónico gemir.

Gohan inmediatamente retiró todo su pene, pero al instante volvió a introducirlo por completo con mucha más fuerza. Videl se estremeció y su cuerpo se movió torpemente debido a las sogas que la tenían sujeta a la cama.

El saiyan repitió esta acción otra vez, luego otra vez, y así paulatinamente.

Su pene entraba y salía de la vagina de Videl constantemente. En las anteriores veces Videl había notado que Gohan no lo estaba disfrutando, ni siquiera podía introducir todo su pene dentro de ella.

¿Pero ahora? Videl jamás se había sentido tan llena. Su sexo goteaba fluidos de lo mojado que estaba.

“¡S-sí! ~ ¡Gohan, usa mi cuerpo! ¡Solo soy una zorra dispuesta a darte todo el placer del mundo! ~” Gimió Videl extasiada.

“¡C-callate zorra!” Respondió Gohan entre gemidos “S-solo eres un agujero para mí, n-nada más”

“¡S-SÍ! ~” Afirmó Videl, no muy claro a qué “¡Estoy muy feliz de ser tu agujero personal, Gohan! ~ ¡Puedes usarme c-como quieras y dónde quieras! ~” Videl era la persona más feliz del mundo en ese momento.

Tenía que darle placer a Gohan. Era su misión, su deber, su lugar en el mundo. Por fin lo comprendía.

Haciendo a un lado la nube de lujuria que inundaba su mente, Videl comenzó a contraer los músculos de su vagina, quería que Gohan sintiera placer, lo necesitaba. Era su nueva misión de vida, el verdadero motivo por el cual respiraba. Servirle al muchacho.

¡Ahh!” Gimió Gohan, tomando a Videl de las caderas y abalanzándose sobre ella. Sus embestidas eran tan fuertes que el ruido de sus cuerpos chocando se podía escuchar por toda la casa.

“¿Se siente bien, cariño? ¿Te gusta nuestra nueva mascota?”

“¡Sí, esta zorra está muy estrecha, aunque no tanto como tú!” Exclamó Gohan, inconscientemente sacándole una sonrisa a la rubia. “¡Las otras veces ni siquiera podía entrar por completo en su vagina, no hay comparación!”

“¡M-me alegra que te guste, Gohan! ¡Me hace inmensamente feliz poder darte placer! ~” Exclamó Videl, llorando de felicidad.

“Cierra la boca, que no estaba hablando contigo.”

“¡Mhphh!” Gimió sorprendida Videl.

La rubia la había besado. Había arrebatado su primer beso. No supo cómo reaccionar.

Su lengua inmediatamente se abrió paso dentro de su boca, Videl no pudo impedirla. Era extraño, sentir la lengua de otra mujer… Pero le gustó.

La lengua de la rubia la dominaba por completo, Videl no sabía muy bien qué hacer, tan sólo imitaba torpemente los movimientos de ella con lentitud, permitiéndole que dominase su boca.

Sus bocas se separaron con un ruido lascivo. “¡Ah,! tu lengua es deliciosa” Dijo la rubia, satisfecha “Tendré que usarla, así comienzas a acostumbrarte a tu nueva vida”

La rubia se levantó, y literalmente se sentó en su cara.

Videl quiso gritar, pero su boca se vio tapada por la rosada vulva de Dieciocho. Se veía tan… Apetecible, Videl no pudo evitarlo.

Su lengua pronto se adentró en la vagina de la rubia, con cierta inexperiencia, pero mucha curiosidad. Poco a poco saboreaba el interior de su vagina.

“¡No eres más que nuestro juguete, niñita!” Exclamó la rubia.

Videl se sorprendió cuando de repente la rubia comenzó a moverse. De un lado a otro Dieciocho frotaba su sexo en la cara de la rubia. Sus fluidos mojaban el rostro de la pelinegra. Era humillante, pero extremadamente sensual.

La pelinegra tenía la lengua afuera como si fuese un perro. Su respiración agitada, gemía y gemía contenta por como la penetraba el saiyan. Cada tanto aprovechaba y lamía el sexo de la rubia, cuando esta se lo permitía.

Dieciocho estaba sujeta a las coletas de su nueva mascota, una sonrisa adornaba su bello rostro mientras frotaba su sexo en la cara de su nuevo juguete. Le encantaba esa sensación de poder, de control sobre ella. Esta… puta -la rubia no encontraba mejor palabra para describirla- no merecía otra cosa que ser usada. Tanto por Gohan como por ella, Dieciocho la aborrecía tanto que la usaría todo el tiempo posible, era su nuevo juguete.

Videl estaba desesperada por lamer su vagina. Dieciocho rio ligeramente al notarlo. La zorra ya no tenía vergüenza, no tenía ningún tipo de valor o de amor propio. Estaba completamente rota. Sin orgullo. Estaba encantada, desesperada por servirles y ser de utilidad para ellos.

“¡No puedes acabar!” Exclamó Dieciocho, cabalgando sobre su rostro. “Tienes prohibido tener un orgasmo sobre el pene de Gohan. No volverás a ensuciar el pene de Gohan con un asqueroso orgasmo tuyo nunca más

¡Sí! Quiso gritar Videl ¡Sí, mi señora!

No lo merecía. Era demasiado patética o débil como para merecer llegar al orgasmo sobre el pene del saiyan.

Estaba cerca, muy cerca de alcanzarlo, pero Videl le impidió a su cuerpo llegar al Nirvana. No quería insultar a Gohan de esa manera -ni de ninguna-, No de nuevo.

La respiración de Gohan se agitó paulatinamente. Su ritmo aumentó, junto con su ferocidad.

Los tres estaban gimiendo como locos. La habitación olía a sexo, sus cuerpos transpiraban bajo el foco de luz de aquella habitación.

Dieciocho fue la primera en llegar al orgasmo, plenamente excitada por la demostración de poder que tanto ella como Gohan ejercían sobre la pelinegra.

El fluido de Dieciocho empapó su rostro. Múltiples gotas de su orgasmo caían por las mejillas de Videl. Inconscientemente su lengua lamía la mayoría de aquellas gotas, no dejando que se desperdicien.

Tan sólo el rico olor del orgasmo de Dieciocho hubiese sido suficiente para que ella misma alcanzase el orgasmo, pero lo estaba evitando adrede. No merecía acabar hasta que Gohan lo haga, no tenía el derecho de ensuciar el pene del saiyan.

Con maestría contrajo aun más los músculos de su vagina, buscando volverse más estrecha.

Aquello pareció suficiente para llevar al saiyan al nirvana.

Pero -para su sorpresa- el saiyan salió de su vagina.

Con presteza tomó de las caderas a la rubia, y sin pensarlo dos veces penetró a Dieciocho hasta el fondo.

¡Ahhhh! Gritó extasiado Gohan, estaba viniéndose en la vagina de Dieciocho.

“¡Mounnn! ~” Ahora fue el turno de la rubia, jamás había oído un gemido tan dulce y a la vez lascivo como ese… Dieciocho movía lentamente su trasero hacia la pelvis del pelinegro, esa mujer emanaba sensualidad.

“¿Q-qué? ¿Creías que Gohan acabaría dentro de ti? ¡Haha!” Rio Dieciocho sobre ella, moviendo su cuerpo contra el del guerrero “Te falta aprender mucho, muchísimo antes de que Gohan te de el honor de verter su semen dentro de tu vagina… Ruega, quiero que ruegues e implores un millón de veces y quizás, solo quizás, permita que Gohan te llene por completo”

Videl no lo podía creer. Gohan le había tomado de la cintura y comenzado a responder sus embestidas. Estaban follando, de nuevo. Estaba tocándola, acariciándola y demostrando una intimidad que no había mostrado con ella.

Gohan atacaba el cuello de la rubia con pasión, pero, sobre todo, cariño. Su lengua lamía juguetonamente la piel de ella, que sonreía mientras lo abrazaba, manteniéndolo pegado a su cuerpo.

Videl quería lo mismo, quería que Gohan la tocara y acariciara de esa manera. Le molestaba no estar a la altura de aquella mujer, no ser lo suficientemente poderosa, o bonita. No tener el cuerpo que Dieciocho tenía, estaba molesta.

Pero también se sentía atraída a aquella Femme Fatale. La pelinegra de verdad sentía lujuria y atracción hacia aquella mujer.

A Videl solo le quedó resignarse, ver como Gohan una y otra vez penetraba en lo más profundo de la rubia, que gemía todavía abrazada a él. Incluso le robaba besos de tanto en tanto.

Rogaría por un poco de atención, imploraría una y otra y otra vez por tener el honor de sentir a Gohan verter su semilla dentro de ella. Les mostraría que era un muy buen juguete, una muy buena y respetuosa esclava.

“¡P-por favor, Gohan!” Imploró Videl “C-cuando puedas, por favor vuélveme a follar. Te lo imploro, t-te lo ruego por lo que más quieras” La muchacha ya no tenía nada que perder. “Prometo hacerlo mejor, p-prometo ser digna de ti ¡Te daré todo el placer del mundo, pero por favor, vuelve a violarme!” Gritó a todo pulmón, decidida.

Ambos rieron levemente, burlándose abiertamente de ella. Gohan disfrutaría un rato del cuerpo de su mujer, mientras Videl seguía atada. La zorra demostraba haber aprendido cuál era su lugar. Pero todavía le faltaba mucho para ser la zorra que ellos querían que fuese. Le faltaba para ser una esclava perfecta.

Ella ya estaba rota… Pero su castigo recién estaba comenzando…

________________________________________________________________________________

“Te queda muy bien...” Ronroneó Dieciocho en su oído, con sus  bellos ojos celestes cerrados.

Gohan estaba sentado en el sillón de su inmenso y lujoso salón. Disfrutando de su nuevo juguete.

Entre sus piernas podían oírse ruidos asquerosos.

Videl estaba allí, su rostro claramente alegre, devorando su pene con mucha maestría y gracia sin ni siquiera utilizar las manos.

Se había convertido en una verdadera experta cuando se trataba de chupar su pene.

“¿A qué te refieres?” Preguntó él, curioso.

Sus brazos estaban alrededor de la estrecha cintura de Dieciocho, de una forma posesiva. Aunque no se lo dijera nunca, le encantaba tenerla cerca, y sobre todo abrazarla de esa manera. Después de todo ella era su mujer.

“A esta imagen. Te queda extremadamente bien.” Contestó Dieciocho con una sonrisa en su rostro, acariciando dulcemente el cabello del saiyan “Eres el hombre más poderoso del universo, y esta lo representa muy bien. Con la mujer que consideras tu igual a tu lado, susurrándote al oído” La rubia estaba extremadamente cerca de él, su mano libre ahora acariciaba su pecho con lascivia “y con una puta entre tus piernas, sirviéndote y dándote placer. Me gusta, me gustas...” Confesó Dieciocho por primera vez desde que ambos habían comenzado aquella extraña relación.

Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas, pero Dieciocho en ningún momento se mostró avergonzada con lo que dijo.

Oirla decir eso lo alegró.

“Tienes razón.” Exclamó Gohan, su mano apretujando con fuerza una de las nalgas de la rubia, marcando su piel por millonésima vez “A mí también me gusta esto, y me gusta tenerte en mis brazos.” Confesó Gohan, ahora era él quien le susurraba al oído “Quizás deberíamos de conseguir juguetes nuevos ¿No te gustaría? Ciertamente, a mí me gustaría ver una zorra entre tus piernas, dándote placer.”

“Tal vez deberíamos buscar otra perra… Todas las que tu quieras, Gohan..." Dijo Dieciocho risueña, con anhelo en su voz "Después de todo ambos nos merecemos todo lo que queramos ¿No es así, sucia zorra?

Dieciocho pateó a Videl, quien pese al dolor no dejó de atender a su amo.

La rubia se rio descaradamente de ella, pero la pelinegra no se molestó.

Tampoco pudo responder a su pregunta, simplemente asintió con la cabeza. Estaba muy ocupada devorando el pene de Gohan.

Este era su nuevo trabajo, su nueva vida. ¡Videl estaba encantada! No necesitaba nada más que a sus amos para ser feliz.

Aunque ahora pensaran en adquirir nuevas zorras. Videl les demostraría que ella era la mejor para ser su esclava. Y, con algo de suerte, por fin podría sentir el semen de su amo dentro de ella.

Pronto, en aquella casa, los sucios sonidos de la garganta de Videl no fueron lo único que se escuchó, los gemidos de sus amos llenaron aquella mansión por horas y horas.

f4nn1 PATREON 36 favs
VIEWS1
FILES1 file
POSTEDMar 27, 2021
ARCHIVEDJun 10, 2026