A veces, la respuesta no está en un libro, sino en experiencias que nos sacan de nuestra zona de confort. Tuvimos la fortuna de que Mon Picazo nos abriera las puertas de su espacio en GDL para un evento único: terapia de contraste entre sauna y tina de hielo, masajes y una convivencia auténtica.
Fue un remanso de paz, pero también un reflejo de algo más profundo. Cuando me enfrento a un desafío, mi personalidad suele mostrarme dos caminos: el drama o el humor, en un sube y baja constante. Sé que lo ideal es mantener un punto medio, pero a veces es imposible y una de las dos se escapa. La clave está en no reaccionar, sino en ser flexibles, en bajar las creencias apocalípticas y sostenernos en el aquí y el ahora.
Esa es, justamente, la mayor lección que me dio mi papá.Con su ejemplo y su innegable optimismo, este hombre fuerte, trabajador, callado pero alegre, bromista y juguetón, nos enseñó a sobrellevar los retos con alegría. Él es el mejor sostén.
Hoy, mientras escribo estas líneas desde el hospital, donde él se encuentra delicado, esa lección y la terapia de contraste cobran todo su sentido. La vida es el contraste más brutal: el calor de su legado y el frío de la incertidumbre.
Te invito a ver el video, para que veas cómo se almacenan momentos de luz, porque nunca sabemos cuándo tendremos que caminar por la oscuridad, agarrados de la fuerza y el humor que nos enseñaron los que más amamos.