Un día antes del Día al Desnudo nos propusimos un evento sencillo donde las diferentes personas que venían tuvieran oportunidad para convivir, conocerse y comenzar a sentirse parte de la comunidad antes de salir a las calles.
La sorpresa llegó cuando descubrimos que no todas las actividades crecen como uno las planea. Habíamos cotizado una ludoteca para 90 personas y la respuesta fue mucho más pequeña de lo esperado. Tocó cambiar de sede, cambiar de proveedor y trabajar tres veces más para sacar adelante una actividad para 30 asistentes.
Organizar eventos también significa adaptarse, tomar decisiones rápidas y entender que detrás de cada registro hay una persona que hizo tiempo, apartó dinero o incluso viajó cientos de kilómetros para estar aquí. Y valoramos eso!
Por eso preferimos hacer un buen evento para 30 personas que cancelar. Porque muchas veces la comunidad no se construye en los momentos multitudinarios, sino alrededor de una mesa de juegos, entre risas, conversaciones y nuevas amistades, sin duda yo por mucho prefiero estos eventos.