Ver que un proyecto se logra, a pesar de los contratiempos, se siente increíble.
Nuestra última albercada nudista se tiñó de rosa con la temática de flamingos. Ni el mal clima pudo frenar las ganas de convivir: los juegos, las dinámicas y la energía de los asistentes llenaron el espacio de color. Tuvimos una gran respuesta y un gran número de participantes que no le temieron a las nubes.
Sabemos que aún existen resistencias; por ejemplo, a la comunidad de hombres LGBT+ todavía le cuesta compartir e integrarse en eventos mixtos. Sin embargo, valoramos mucho que los organizadores de esas mismas colectividades sí asistan y participen activamente, apostando por romper esa brecha.
Al final, lo más valioso de esta experiencia fue ver la coordinación entre diferentes grupos. Desde la difusión hasta el cierre del evento, se sintió una sintonía real. La comunidad nudista está cada vez más unida, y esa colaboración es el mejor precedente para todo lo que viene en el futuro.
Gracias a quienes lo hicieron posible y a quienes asistieron con la mejor actitud. ¡Nos vemos en la siguiente!