Hace unos días escribía sobre cómo las comunidades se debilitan cuando nadie quiere organizar. Hoy toca contar la otra cara de la historia.
Después de tres años de regresar una y otra vez a Puebla, de proponer actividades, traer gente de otros estados y escuchar que quienes cobramos un evento estamos "comercializando" el nudismo, este fin de semana ocurrió algo que vale más que cualquier discusión en un chat. Terminando la WNBR llenamos la albercada. Treinta personas. El mayor quórum que yo he visto en un evento nudista en Puebla.
Y eso pasó con lluvia, con frío y con una ciudad que invitaba más a quedarse en casa que a quitarse la ropa. Pero bastó entrar a la piscina climatizada para que todo lo demás dejara de importar. Ahí estaban poblanos, personas de Ciudad de México que viajaron para apoyar, caras conocidas y gente nueva compartiendo el mismo espacio. Eso también es construir comunidad.
Así que, si alguien quiere criticar nuestro trabajo, adelante. Pero que lo haga con hechos sobre la mesa. Porque organizar implica invertir tiempo, dinero, asumir riesgos y aceptar que a veces las cosas salen mal. Esta vez salieron muy bien. Y lo mejor es que no será la última. Puebla, nos vemos muy pronto.